Proceso de adiestramiento del Perro Guía


El trabajo de un Perro Guía es una de las labores más complicadas que se le puede pedir a un animal. Pensemos que, de manera natural, los perros tienen una serie de instintos como el de caza, guarda y protección. Un buen perro-guía tiene que tener estos instintos minimizados para realizar bien su labor y esto se consigue trabajando todas las etapas desde incluso antes de nacer, con la meticulosa selección de sus progenitores realizadapor expertos veterinarios,

la estimulación temprana en los primeros dos meses de vida bajo la tutela de los cuidadores de perreras, durante la crianza dentro de la familia de acogida, mediante el periodo de adiestramiento con el instructor y después de su graduación como perro guía junto al usuario.

La elección de la familia de acogida se inicia valorando aspectos de distinto tipo: miembros de la familia, disponibilidad (el cachorro no puede estar más de dos horas sólo al día), localización ( siempre próxima a Madrid) y entorno entre otros muchos factores. Se le entrega un cachorro de aproximadamente, 2 meses de edad y todo el material técnico necesario para la educación de éste. También, se le proporcionan la comida, residencia para el animal durante las vacaciones y asistencia técnica y veterinaria.

Se firma un contrato en el que se comprometen a educar al cachorro según las instrucciones recibidas y a devolverlo a la escuela, aproximadamente al año de edad del cachorro, cuando sea requerido para iniciar su periodo de entrenamiento. Su labor consistirá en sociabilizar al perro. Esto es, enseñarle a ser un perro limpio, educado y afectuoso. Para ello tendrá que seguir unas normas básicas de conducta propuestas por la escuela.

El perro acompañará, de manera habitual, a la familia en sus salidas más frecuentes. El animal se tendrá que acostumbrar a entrar en las tiendas del barrio, grandes almacenes, cines y todo tipo de transporte público. La ley reconoce y ampara el derecho del futuro perro guía por lo cual no les puede ser vetado el acceso a ninguno de estos lugares.

La instrucción es el proceso que va desde que el perro entra en la escuela, de vuelta de su familia adoptiva hasta que, finalmente, es adjudicado a una persona ciega que lo solicitó previamente. Este periodo dura entre seis y diez meses. Se inicia reforzando la obediencia básica (sienta, échate.) que el perro ya ha aprendido durante su etapa de cachorro. A continuación, se le “introduce al arnés” y, a partir de ese momento el animal tiene que asumir que cuando esté con él puesto, va a ir una persona a su lado y al llegar a lugares estrechos (puerta, cerca de una farola, entre dos coches…)debe buscar o dejar el espacio suficiente para ambos. Es un trabajo en el que no solo es necesaria paciencia y cariño. Mucho más importantes son los conocimientos de técnicas de enseñanza y manejo de situaciones complejas.

La formación de un instructor de movilidad con perro-guía es compleja, dura casi tres años; en los que tiene que aprender todo lo relacionado con el perro y con la ceguera: Técnicas de guía, psicología, rehabilitación visual y muchas otras disciplinas que harán de él un magnífico profesional.

El perro tendrá que aprender a cruzar las calles en línea recta, evitar obstáculos, marcar puertas, escaleras o bordillos, añadiendo dificultad a su trabajo según progresa en los logros conseguidos. Siempre reforzando la labor bien hecha con premios que pueden consistir desde una caricia en el cuello, una palabra de halago e incluso una bolita de pienso. El castigo también se utiliza a veces pero no se usa la violencia física. Un simple tirón de correa acompañado de un enérgico ¡NO! es suficiente para que el perro sepa que hay alguna cosa que ha hecho mal. Luego se repite el ejercicio premiándole cuando el objetivo se haya conseguido.

Una vez completado el aprendizaje, cuando el instructor determina que su perro está listo y basándose en las características de éste, buscará al solicitante más adecuado. Factores como la velocidad de paso, peso, altura e iniciativa entre otros muchas otras características tanto del perro como de la persona y su entorno, son estudiados y analizados para lograr una compenetración perfecta en la unidad “perro-usuario”.

Después el solicitante vendrá a la escuela y durante casi tres semanas recibirá la formación necesaria para aprender a cuidar, conducir y querer a su perro.

Tras finalizar el curso satisfactoriamente, un nuevo perro guiará a una persona más por las calles españolas.